Imagina esta escena, que hoy se repite en muchas casas. Un chico de 15 años le muestra orgulloso a su madre un trabajo de historia impecable. Ella le hace una pregunta simple sobre lo que escribió, y él no sabe qué contestar. No mintió: el trabajo es «suyo», lo armó con ChatGPT. Pero las ideas nunca pasaron por su cabeza.
Esa escena resume la pregunta que mucha gente le hace hoy a Google: ¿la inteligencia artificial nos hace tontos?
La respuesta corta es esta: la IA no te hace tonto, pero puede hacerte pensar menos si la usas para que piense por ti. Y la diferencia entre una cosa y la otra no está en la herramienta, sino en cómo la usas. Los estudios más serios que se hicieron hasta ahora apuntan exactamente a eso.
Qué dicen los estudios
Estudiantes que mejoraron con la IA… hasta que se la sacaron
El experimento más claro lo hizo un equipo de la Universidad de Pensilvania con casi mil estudiantes de matemática de secundaria. Se publicó en 2025 en la revista científica PNAS.
Dividieron a los alumnos en tres grupos para practicar: uno sin IA, uno con un ChatGPT común y uno con un «tutor» de IA programado para dar pistas en lugar de respuestas.
Mientras practicaban, los que tenían IA resolvían muchos más ejercicios bien: un 48 % más con el ChatGPT común y un 127 % más con el tutor. Hasta ahí, todo parecía una gran noticia.
Después vino el examen, sin IA. Y ahí apareció la sorpresa: los que habían practicado con el ChatGPT común sacaron un 17 % menos que los que nunca lo habían usado. Habían usado la herramienta como muleta: le pedían la respuesta y la copiaban.
¿Y los del tutor que daba pistas? Rindieron igual que el grupo sin IA. La herramienta era la misma; lo que cambió fue la forma de usarla.
Cuanto más confías en la IA, menos la revisas
Microsoft Research y la Universidad Carnegie Mellon encuestaron a 319 personas que usan IA en su trabajo y analizaron 936 tareas reales. Encontraron un patrón muy humano: cuanto más confianza tenía alguien en la IA, menos pensamiento crítico aplicaba a lo que le devolvía. En cambio, las personas que confiaban en su propio criterio revisaban más, aunque eso les costara más esfuerzo.
El estudio también mostró algo interesante: el pensamiento crítico no desaparece, cambia de lugar. Ya no se trata tanto de hacer la tarea, sino de revisar, corregir y decidir qué sirve de lo que propone la máquina.
El cerebro trabaja menos cuando delega
En el MIT Media Lab, un grupo de 54 personas escribió ensayos en tres condiciones: con ChatGPT, con un buscador común o sin ninguna ayuda, mientras les medían la actividad cerebral.
Quienes escribieron sin ayuda mostraron las redes cerebrales más activas y conectadas. Quienes usaron ChatGPT, las más débiles. Y un dato llamativo: en la primera sesión, ninguno de los 18 participantes que había escrito con ChatGPT pudo citar correctamente una frase de su propio ensayo.
Conviene tomar este estudio con cuidado: es un trabajo preliminar, con pocas personas, que todavía no pasó la revisión de otros científicos. Pero va en la misma dirección que los anteriores.
Más uso, menos pensamiento crítico (sobre todo en los más jóvenes)
Un estudio con 666 personas publicado en la revista Societies encontró que quienes usan IA con más frecuencia tienden a tener puntajes más bajos de pensamiento crítico. La explicación que propone el autor es la «descarga cognitiva»: dejamos en la herramienta trabajo que antes hacía nuestra cabeza. La relación fue más fuerte en los participantes de 17 a 25 años.
Ojo: este estudio muestra una relación, no prueba que una cosa cause la otra. Puede ser que la IA reduzca el pensamiento crítico, o que quienes ya piensan menos críticamente usen más la IA.
Entonces, ¿nos hace tontos o no?
Si juntas todo, la conclusión es bastante clara:
- Cuando la IA hace el trabajo por ti, aprendes menos y recuerdas menos. Es como ir al gimnasio y que otro levante las pesas.
- Cuando la IA te acompaña mientras tú haces el trabajo, puede ayudarte a aprender más rápido sin perder lo que aprendiste.
La calculadora no nos volvió incapaces de pensar, pero sí dejó de entrenar el cálculo mental en quien nunca lo practica. Con la IA pasa algo parecido, solo que ahora lo que podemos dejar de entrenar es mucho más importante: escribir, argumentar, comparar ideas, decidir.

Una lente o una venda
En el libro que escribí con Juan Santiago Posada hablamos de algo que llamamos «lentes o venda». Cualquier forma de mirar el mundo puede ser una lente, que te ayuda a ver más, o una venda, que te tapa lo que no estás viendo.
La IA funciona igual. Puede ser una lente que te muestra ideas que no se te habían ocurrido, te explica un tema desde otro ángulo o te ayuda a conectar dos cosas que parecían no tener relación. O puede ser una venda que te ahorra el trabajo de pensar y te deja con la sensación de saber algo que en realidad no sabes.
En el libro también hablamos de los habilitadores: la percepción, la intuición, las emociones, la creatividad, la memoria y la abstracción. Son las capacidades con las que cada persona combina lo que sabe de una forma única. Ninguna IA tiene tu combinación. Por eso la pregunta no es si usar o no la IA, sino cómo usarla para que entrene esas capacidades en lugar de reemplazarlas.
Cinco hábitos para que la IA te haga pensar más, no menos
- Piensa primero, pregunta después. Antes de abrir ChatGPT, escribe en dos líneas qué piensas tú. Después compara.
- Pide preguntas, no respuestas. En lugar de «hazme el resumen», prueba con «hazme preguntas para ver si entendí este texto».
- Pídele que te contradiga. «¿Qué argumentos hay en contra de lo que acabo de escribir?» es una de las mejores formas de entrenar el pensamiento crítico.
- Revisa siempre. La IA se equivoca, y lo hace con mucha seguridad. Comprueba datos, fechas y nombres antes de usarlos.
- Explícalo con tus palabras. Si no puedes explicar lo que la IA te dio sin mirar la pantalla, todavía no lo aprendiste.
Pruébalo hoy
Copia esta frase en ChatGPT (o en Gemini, o en Claude) y reemplaza el tema por algo que estés aprendiendo o trabajando:
> «Quiero entender [tema]. No me des la respuesta. Hazme una pregunta por vez para que yo llegue a la idea por mi cuenta, y si me equivoco, dame una pista en lugar de corregirme.»
Una respuesta típica se parece a esta:
> «¡Buena idea! Empecemos. Antes de entrar en detalles: ¿qué sabes ya sobre [tema]? Cuéntamelo con tus palabras, aunque sea poco, y desde ahí avanzamos.»
Fíjate en lo que pasa: en lugar de darte un texto para copiar, la IA te devuelve el trabajo de pensar. Es exactamente lo que hacía el tutor del estudio de Pensilvania, el que no perjudicaba el aprendizaje.
Si quieres más ideas para pedirle cosas a la IA, en este artículo te explico cómo escribir buenos prompts.
Preguntas frecuentes
¿Usar ChatGPT hace que pensemos menos?
Puede pasar si lo usas para que haga el trabajo por ti. Los estudios muestran que, cuando la IA entrega respuestas listas, el cerebro trabaja menos y se recuerda menos. Cuando la usas para que te haga preguntas o te dé pistas, ese efecto se reduce mucho.
¿Es malo que los chicos usen inteligencia artificial para estudiar?
No necesariamente. El problema aparece cuando la usan para copiar respuestas. Si la usan como tutor, pidiendo explicaciones y pistas, puede ayudarlos a aprender. Lo más útil es acompañarlos y enseñarles a pedirle a la IA que los haga pensar.
¿La IA afecta la memoria?
En el estudio del MIT, quienes escribieron con ChatGPT recordaban mucho menos lo que habían escrito. Es un estudio preliminar, pero coincide con algo sabido: recordamos mejor lo que pensamos y elaboramos nosotros mismos.
¿Cómo puedo usar la IA sin perder el pensamiento crítico?
Piensa antes de preguntar, pídele que te contradiga, revisa lo que te dice y explica con tus palabras lo que aprendiste. La IA rinde más cuando tú sigues siendo quien decide.
¿Hay estudios científicos sobre la IA y el pensamiento crítico?
Sí. Los más citados son el experimento de la Universidad de Pensilvania publicado en PNAS (2025), la encuesta de Microsoft Research y Carnegie Mellon (2025), el estudio del MIT Media Lab (2025, todavía preliminar) y el de Michael Gerlich en la revista Societies (2025).
Aprender a usar la IA para pensar mejor
La mayoría de las personas aprende a usar la IA sola, probando, y así es fácil quedarse con el atajo de pedirle respuestas. En mis clases particulares de IA trabajamos sobre tus tareas reales, tu trabajo, tus clases o tus proyectos, para que la IA te ahorre tiempo sin quitarte criterio. Si quieres saber en qué se diferencian de un curso, te lo cuento en clases particulares de IA o cursos grabados.
Puedes escribirme por WhatsApp y lo hablamos.
